La felicidad de no depender

La felicidad de no depender

Y, al caer la tarde, se dirigió al árbol bajo el cual estaba sentado el sennyasi, le devolvió a éste el diamante y dijo:«¿Podría hacerme un favor?» – «¿Cuál?» le pregunto el sennyasi. «¿Podría darme la riqueza que le permite a usted deshacerse de esta piedra preciosa tan fácilmente?»

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