No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

Héroes del Polvorín

La Calle 25 de Enero es una calle y comunidad victoriana histórica situado en el barrio Segundo de la ciudad de Ponce, Puerto Rico. La calle es notable por su 39​ casas de rayas rojas y negras,​ el mismo esquema de color utilizado en la Parque de Bombas. La calle lleva el nombre de un fuego histórico, conocido como El Polvorín, que tuvo lugar en la ciudad en ese día en 1899.​ Desde entonces, la ciudad de Ponce construido estas casitas de estilo victoriano en esta calle para proporcionar sin vivienda para voluntarios de Ponce bomberos y sus familias, en reconocimiento a su heroísmo en ese día.

A partir de 1906, entretanto, el Cuerpo de Bomberos de Ponce sortearon un predio de terreno y una casa de madera entre los bomberos cuales serian los propietarios de estas nuevas propiedades. ​Los sorteos continuaron hasta mediados del siglo 20. Los descendientes de estos bomberos y sus familias continúan poseyendo y ocupando las 39 casitas de la calle 25 de Enero hasta hoy en día.​

Era un 25 de enero de 1899, cuando cerca de las nueve de la noche, una alarma del Parque de Bombas en el centro de la ciudad de Ponce alertó a los bomberos de humo en el Parque de Artillería del ejército de Estados Unidos ubicado en el edificio McKinley en la calle Comercio, hoy sede de la Escuela Superior de Ponce. Allí se guardaba la pólvora, municiones y armamentos de los soldados norteamericanos, y al área se le conocía como El Polvorín. También allí estaban los caballos de los militares y desde luego, el almacén de heno para su alimento. Lugar en que se inició el incendio.

Al lugar se dice que llegaron entre 40 a 50 bomberos con los carros de manguera, pico y baldes para intentar extinguir el incendio que amenazaba con destruir las casas de la ciudad, pero se encontraron con un escollo: El oficial militar norteamericano y el jefe del cuerpo de bomberos, ordenaron la retirada de los bomberos.

La historia hubiera sido otra sino es por la valiente iniciativa de un civil identificado como Rafael Rivera Esbrí, quien desobedeciendo las órdenes militares dijo: ¡Adelante, compañeros, seamos valientes y salvemos a Ponce!

A su llamado se unieron siete valientes: Cayetano Casals, Pedro Sabater, Juan Romero, Gregorio Rivera, Rafael del Valle, Tomas Rivera y Pedro Ruiz. Identificaron el lugar del incendio, movieron cajas de los explosivos y municiones y emprendieron el combate de las terribles llamas de este incendio y con valor y sacrificio, lograron extinguir el incendio.
Por desobedecer las órdenes militares y de su superior, los valientes hombres se expondrían a ser castigados siendo expulsados del Cuerpo de Bomberos, mientras que a Rivera Esbrí, se le enjuiciaría en la corte de distrito de Ponce. Los ciudadanos salieron en defensa de los valientes y le reclamaron al alcalde que los declarara héroes. Hecho que se concretó dos meses después, el 26 de marzo de 1899, condecorándolos con medalla de oro y plata por su heroica acción. En 1906, se les entrego un certificado que testimoniaba la declaración como ¡Héroes de Ponce!

Desde ese mismo día, en 1906, a los bomberos de Ponce se les regaló unas 40 casas en la calle que lleva el nombre de 25 de enero, en parte para aliviarles en su pobreza y a la vez mantenerlos en un mismo sector para su fácil movilización en caso de un incendio.
Las emblemáticas casas pintadas con los colores rojo y negro, se sortearon hasta mediados del siglo 20. Las mismas, serian habitadas por los bomberos y sus descendientes, y hasta nuestros días en las que viven algunos bomberos de la época, ya ancianos, sus hijos, nietos y hasta bisnietos.

Hoy, se recuerda la memoria de los siete bomberos y el civil Rivera Esbrí, quien luego se convirtió en alcalde de la ciudad entre los años de 1915 a 1917 y a su vez es bisabuelo de nuestro insigne actor Benicio del Toro. Y nos anima a todos a mantener el espíritu combativo, de entrega, valor y sacrificio de estos Héroes del Polvorín

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Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.