No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

Cedro macho

José A. Mari- Hyeronima clusioides (Phyllanthaceae)- El cedro macho es un árbol siempre verde mediano o grande, usualmente de hasta 70 pies de altura, con tronco de 3 pies de diámetro, pero se conoce un ejemplar de 90 pies de altura con tronco de más de 5 pies de diámetro; la edad de este árbol se estimó en el 1991 en 160 a 220 años. Se caracteriza por su copa piramidal en árboles jóvenes; su tronco cilíndrico, recto, libre de ramas por muchos pies; su corteza pardo-grisácea agrietada; sus hojas ovaladas, con márgenes ondulados, venas bien definidas y tallos largos; sus flores muy pequeñas de color amarillo-verdoso, agrupadas en racimos laterales de hasta 4 pulgadas de largo; y sus frutas diminutas, de apenas un octavo de pulgada de diámetro, rojas cuando maduran. El cedro macho es dioico. Florece principalmente durante el verano y el otoño, y fructifica desde el final del verano hasta el invierno. Las frutas son dulces, se presume que las aves las consumen y dispersan las semillas.

El árbol es autóctono de Puerto Rico, particularmente de la zona caliza húmeda del norte y las montañas de la Cordillera Central, hasta los 2000 pies de altura. Las Memorias de Pedro Tomás de Córdoba (1831-1833) indican que el cedro macho tuvo una distribución mucho más amplia, pues lo reporta en Aguadilla y en Mayagüez, donde se usaba para construir casas. Las plántulas no toleran la sombra, por lo que el establecimiento de árboles nuevos depende de la formación de claros, ya sea por la caída de árboles, el paso de huracanes o los deslizamientos de tierra. Los árboles jóvenes toleran mejor la sombra pero no sobreviven indefinidamente bajo un dosel muy cerrado. Un árbol sembrado a pleno sol hace menos de diez años en Quebradillas ha crecido rápidamente y tiene una atractiva copa cilíndrica, sugiriendo que la especie tiene potencial para ornato y producción de madera.

La albura es rosada y el duramen es de un elegante color pardo rojizo. La madera es pesada, de fibra entrelazada, lustre y textura medianos, y anillos de crecimiento poco conspicuos. Seca al aire con lentitud y desperfectos moderados, y al cortarse no produce un olor característico. Se usa ocasionalmente para artículos torneados y partes de instrumentos musicales. Los tablones de un árbol cortado en el año 2006 en Lares se usaron para las puertas de una casa lujosa.

La madera escasea porque se usó mucho para ebanistería, construcción de casas, pisos y traviesas de ferrocarril.

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José Mari Mutt nació y se crió en Mayagüez, Puerto Rico. Obtuvo el grado de Bachiller en Zoología en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico y los grados de Maestro y Doctor en Entomología en la Universidad de Illinois. Durante 35 años trabajó como profesor de Biología en el RUM. Fue Editor del Caribbean Journal of Science durante doce años y Director del Departamento de Biología, de la Oficina de Publicaciones del Colegio de Artes y Ciencias, de la Oficina de Estudios Graduados y de la Biblioteca General. Casi una centena de artículos científicos y especializados dan cuenta de su intensa y comprometida trayectoria. Una de sus más recientes iniciativas es Ediciones Digitales, un proyecto académico de acceso abierto, sin fines de lucro y sin más propósito que compartir en la red los resultados de diversas investigaciones.

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