No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

El Hombre que me salvó

El Hombre que me salvó

Había una pareja de esposos ateos que tenían una hija. Los padres nunca le habían hablado a la hija de Dios y menos aún de Jesucristo.

Una noche, cuando la pequeña niña tenía 5 años, los padres pelearon ferozmente y de pronto el padre mató a la madre de un disparo y luego se suicidó. La niña fue testigo de todo esto.

La niña huérfana fue enviada a un hogar transitorio donde la responsable era cristiana, y llevó a la niña a la Iglesia. El primer día en que la niña fue a sus lecciones, la nodriza le explicó a la profesora que la niña nunca había oído hablar de Jesucristo, y que tenía que ser paciente con ella.

En la clase, la maestra mostró un dibujo de Jesús y preguntó:

– «¿Alguien sabe quién es Él?»

A lo que la pequeña niña contestó, para sorpresa de todos:

– «Yo sé, ese es el hombre que me estaba protegiendo el día que mis padres murieron».

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Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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