No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

El Zarzal

En el barrio La Plata Abajo y colindando con el barrio Salto Arriba en Aibonito nació esta leyenda que dice así: En una pobre familia de 7 miembros : (los padres tres hijos varones y dos hembras) había un joven llamado Luiso y le apodaban Lui. Sus hermanas y su mamá se ganaban la vida lavando y planchando ropa para familias ricas del pueblo. Su padre y sus hermanos trabajaban en una pequeña tala de frutos a las orillas del río.Pero Lui, mozo de 14 años de edad no trabajaba ,no iba a la escuela, no hacía mandados , por todo se enfurecía, para toda pregunta tenía una desagradable respuesta,en fin, no cooperaba con nada ni con nadie. Realmente Lui era un dolor de cabeza para el vecindario y para sus padres.

Un día…el último viernes del mes de junio y pasadas las primeras horas de la tarde, el cielo comenzó a nublarse. Las nubes grises se iban tornando negras. Surgió el temor de la gente a la crecida del río.

—Como que va a llover y mucho. Levántate de esa escalera, Lui . Vete al ventorrillo de don Valencio y dile que me mande 5 velas y una caja de fósforos. Tu papá se llevó la linterna al pueblo. Vete antes de que el río crezca.

—¿Por qué tengo que ser yo el que cruce el río y vaya a buscar velas y fósforos? Tú siempre dices lo mismo. “ Que crece el río, Lui, que crece el río, Lui”— gritaba Lui fuera de sí.

—Te pido de súplica que te vayas, Lui. No tenemos lumbre para la noche— le suplicaba su mamá.

Por fin el muchacho decidió ir a cruzar el río. Mientras cruzaba por las piedras su ira aumentaba Iba cayendo la noche y las corrientes seguían tomando fuerza.

—Estoy aborrecío de la vida ¿Por qué no me desaparezco de este mundo ahora mismo?

Su coraje se iba convirtiendo en rabia. Su rabia en furor intenso y el furor en soberbia.Había esperado mucho tiempo para cruzar el río. Le daba trabajo mantenerse derecho y en pie. Trataba de que la corriente no se lo llevara.No podía dar con aquellas conocidas piedras para sujetarse.Comenzo a gritar palabras hirientes.

—Ahí va Lui hablando lo suyo como siempre-Decía doña Carmen “ la del Rosario”

En esos momentos del río y de la espesura salió un enorme pájaro negro que agarró al muchacho con sus poderosas garras y lo levantó por los aires.

—¡Socorro, socorro que me llevan!— gritaba espantado Lui.

Doña Carmen salió corriendo hacia el río con el rosario en las manos y tratando de salvarle el alma al joven comenzó a orar:— ¡Ave María Purísima! ¡En el nombre de la Cruz del Calvario de Cristo! ¡Suelta ese muchacho!

Pasaron unos momentos. El enorme animal dejó caer a Lui sobre las zarzas que cubrían una de las charcas más hondas del río. Los hombres lograron rescatarlo.

—¡ Virgen Santísima ese pájaro vino del más allá— decía un humilde campesino.

—No vuelvo a ser desobediente — decía el muchacho. Todos los allí presentes se arrodillaron a orarle a la Virgen Santísima.

Dice la leyenda que desde esa noche en adelante, Lui se convirtió en el joven más obediente y bien hablado del barrio La Plata. No quería darle una segunda oportunidad a ese pájaro malvado, porque quizás doña Carmen no iba a estar ahí para salvarle.

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Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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