No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

Hormigas

Las hormigas que encontramos en las casas son obreras; la reina (o reinas, porque algunas hormigas tienen más de una) permanece en el hormiguero, mientras que los machos se producen durante el periodo de reproducción. El trabajo principal de las obreras es recolectar comida y llevarla al nido para alimentar a la reina, a las compañeras que allí laboran y a las larvas que crecen para formar la próxima generación de hormigas. Las obreras exploradoras (derecha) salen del nido y caminan grandes distancias en búsqueda de alimento; cuando lo encuentran, toman una muestra y marcan el camino de regreso al hormiguero con un compuesto químico llamado feromona de forrajeo (trail pheromone) que sus compañeras seguirán.

Minutos después comienzan a llegar más obreras. Si el alimento es sólido lo cortan en pedacitos para transportarlo, si es líquido lo beben para llevarlo en el estómago (derecha). Cuando llega el periodo de la reproducción, la reina pone huevos que se desarrollarán en adultos alados de ambos sexos. Los machos o zánganos de las hormigas bravas forman los enjambres de “mimes” que en días soleados vuelan subiendo y bajando sobre el césped. Las hembras vuelan hasta el enjambre para conseguir pareja, luego de aparearse pierden las alas y comienzan una colonia nueva; la reina de la hormiga brava puede vivir hasta siete años y deposita hasta 1600 huevos diariamente. Los machos de la hormiga loca no vuelan para formar enjambres, sino que se encuentran con las hembras en el suelo, cerca de los nidos. Las hormigas bravas (fire ants) hacen sus nidos en la tierra y por lo general limitan la búsqueda de alimento a los balcones, marquesinas y terrazas. Cuando entran a las casas lo hacen generalmente por periodos cortos y no pican a menos que se sientan amenazadas. Solenopsis geminata fue nuestra única hormiga brava hasta que en 1981 llegó la especie sudamericana S. invicta (arriba), que es más agresiva y ha desplazado a la primera de muchos lugares. Las dos especies se parecen, pero S. geminata generalmente construye nidos agrietados a ras del suelo o con forma de un pequeño volcán, mientras que S. invicta construye montículos grandes de tierra suelta que a menudo se elevan varias pulgadas del suelo. La picada de S. invicta duele más y a veces produce una pústula que pica y molesta por varios días. Al igual que la mayoría de las hormigas, las hormigas bravas se alimentan mayormente de semillas y plántulas, pero ocasionalmente matan insectos y comen otros animales cuando los encuentran muertos. Solenopsis geminata es nativa del sur de los Estados Unidos, México, Centroamérica, el norte de Sudamérica y las Antillas pero se encuentra distribuida por casi todo el mundo.

Solenopsis invicta es nativa de Brasil pero igualmente se encuentra en muchas partes del mundo. La hormiga loca (crazy ant, longh ornedant), Paratrechina longicornis, hace sus nidos entre hojas, cavidades en plantas, madera podrida, y entre basura y objetos diversos que encuentra cerca de las casas. Se distingue por su color negro, sus antenas muy largas (longicornis significa cuernos largos) y su caminar errático.

Las hormigas caminan por lo general pausadamente y en línea recta, pero la hormiga loca camina rápidamente y zigzagueando; si se le sopla o de otro modo
se le molesta, corre alocadamente en todas direcciones. Esta especie es muy común en los árboles que rodean las casas, en los balcones, marquesinas y terrazas, y dentro de las casas, especialmente en la cocina, donde no es raro verlas cargando migajas para llevarlas al nido. Afortunadamente, no pica. La especie es nativa de África y Asia pero el ser humano la ha llevado por todo el mundo. El albaricoque (ghost ant), Tapinoma melanocephalum, es muy común en las casas y se distingue de las especies anteriores por su tamaño diminuto y su cabeza y tórax oscuros. Al igual que la hormiga loca, tampoco pica. Aunque puede vivir silvestre y anidar en el suelo o entre las piedras, a menudo entra a las viviendas y anida detrás de gabinetes y zócalos, debajo de tiestos y en otros espacios protegidos. Los nidos son a menudo subdivisiones móviles formadas por una reina y un puñado de trabajadoras que mantienen comunicación con otros nidos. El albaricoque descubre los dulces con tal rapidez que con frecuencia no hay otro remedio que guardarlos en la nevera o en bolsas tipo ziplock herméticamente cerradas. A veces llegan tantas hormigas a un pastelillo o pedazo de bizcocho que las únicas opciones son tirar el postre o comerlo con todo y hormigas; lo último debe  considerarse, ya que le imparten a los dulces un sabor no del todo desagradable. Se sospecha que el albaricoque es nativo de África o Asia, pero su origen es imposible de precisar porque el ser humano la ha llevado por todo el mundo.

Foto: José Mari.

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Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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