En la fábrica de juguetes

En la fábrica de juguetes

Apenas quedamos solos, el niño empezó a llorar a los gritos. Preocupados porque esto pudiera afectar el resultado de la negociación, nos dispusimos a hacer lo que fuera necesario para calmar al pequeño. Uno de mis compañeros salió corriendo y volvió al instante con una gran pelota de plástico y se la ofreció. Contrariamente a lo esperado, esto aumentó algunos decibeles el llanto del niño…

Ver Más »
El maestro

El maestro

Estoy mirando la maravilla más grande que Dios nos ha regalado, estoy alabándolo mientras escucho sus gritos y sus cantos, estoy dando gracias por el trabajo que me permite traerles todo los días un pedazo de pan, y estoy dando gracias a Dios, porque si yo, que soy muy débil, cuido de ellos y me preocupo, cuánto más él con todo su poder y su inmenso amor. Ese día el hombre recordó…

Ver Más »
La palabra no es el hecho

La palabra no es el hecho

El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia.Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la …

Ver Más »
La muerte, la madre y el ángel

La muerte, la madre y el ángel

En lágrimas, ya sin fuerzas, la madre era una figura oscura, espasmódicamente sacudida por sollozos y el viento. Ajena a la vida que pasaba a su alrededor, sólo recordaba el hijo que tuvo en sus brazos y se perdió como en un sueño. El Portero Celestial, con infinita pena le alzó el rostro. — Mujer, levántate. Voy a llevarte ante quien comprenderá tu dolor. Por un instante, la madre abandonó su …

Ver Más »
Un asunto de monos

Un asunto de monos

No obstante, según pasaban los días, la señora Robinson comenzó a sentirse también cansada. Evidentemente, no era la que solía ser y parecía preocupada por algo. Perdió el gusto por la vida, y parecía incapaz de hacer frente a sus deberes de esposa y madre. Con frecuencia ahora se lamentaba y gruñía de una manera muy extraña, comenzando a preocupar a la familia y a las amistades…

Ver Más »
Primero cuenta contigo

Primero cuenta contigo

Entonces llegó el barquero que les había facilitado la embarcación y observó a los sabios que otra vez se estaban contando. El barquero descubrió enseguida lo que estaba pasando. Resulta que cada hombre olvidaba contarse a sí mismo. Así que les fue propinando una bofetada a cada uno de ellos y les instó a que se contaran de nuevo. Fue en ese instante cuando contaron diez y se sintieron …

Ver Más »
La perla y la ostra

La perla y la ostra

Muchas personas sólo aprenden a cultivar resentimientos, dejando sus heridas abiertas, alimentándose con sentimientos pobres, los cuales impiden que las lesiones cicatricen. En la vida real vemos muchas “ostras vacías”, no porque no hayan sido heridas sino porque no han sabido perdonar, comprender y transformar el dolor en amor. Vale la pena enfrentar las heridas. No seas vencido por lo malo…

Ver Más »
La avaricia

La avaricia

La noche avanza, las calles están silenciosas, desiertas; la casa envuelta en las sombras del misterio; un criado ha encendido una lámpara y ha colocado un vaso de agua. No se ha fijado en eso. Los ojos se cansan, los nervios se encogen, los músculos de la mano se entorpecen, se aproxima la media noche y él cuenta, cuenta siempre…

Ver Más »
El país sin punta

El país sin punta

Oh, ¡claro que es injusto! –Dijo el guardia. La cosa es tan odiosa que la gente, para no verse obligada a abofetear a unos pobres inocentes, se cuida de no hacer nada contra la ley. Venga, déme esos dos bofetones y otra vez esté más consciente de lo que hace. — Pero yo no quiero dárselos: si acaso una caricia. — Si es así concluyó el guardia, lo tendré que acompañar a la frontera. …

Ver Más »

Patrocinadores de Oro

Respalda el Comercio de aquí y fortalece la economía