El juicio

En una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes lo envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco. Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía: — Para mí, él no es un caballo, es una

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El pastorcito mentiroso

Érase una vez un pastorcito que cuidaba su rebaño a cierta distancia de la aldea. Una vez pensó en gastar una broma para divertirse a costa de los aldeanos. Corrió a la aldea gritando a todo pulmón: — ¡Lobo! ¡Lobo! ¡Socorro! ¡Un lobo

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El peso del rencor

El tema del día era el resentimiento y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos

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El poder de la determinación

La pasión de mi hijo Daniel por el surfing empezó cuando tenía doce años. Todos los días, antes y después de la escuela, se ponía el traje de buceo, se iba remando más allá de la línea de rompientes y competía con sus

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El príncipe y el gnomo

Traslada tu conciencia a un lugar muy bello, a un paraíso en esta tierra. Ponte en disposición de escuchar un cuento sentado cómodamente para que puedas percibir de una manera vivencial lo que te voy a contar. Disfruta del paisaje, percibe el olor

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Mensaje de Jesús

¿Por que te confundes y te agitas ante los problemas de la vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me

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Entre Abuelos y Nietos

Un día un joven le preguntó a su abuelo: «¡Abuelo! Cómo pudieron vivir antes sin tecnología, sin internet, sin computadoras, sin drones, sin bitcoins, sin celulares, sin Redes Sociales…» El abuelo respondió: «Al igual que tu generación vive hoy sin oraciones, sin dignidad, sin compasión, sin vergüenza, sin honor, sin respeto, sin personalidad, sin carácter, sin amor propio, sin

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Sir Walter Raleigh

Vivía en Inglaterra un hombre noble y valiente que se llamaba Walter Raleigh. No sólo era noble y valiente, sino apuesto y galante. Y por ese motivo la reina le nombró caballero, y lo llamó sir Walter Raleigh. Cuando Raleigh era joven, caminaba

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Un pájaro para darte felicidad

Ella tenía seis años cuando la vi por primera vez en aquella playa cercana donde vivía. Suelo manejar hasta esa playa, unas tres o cuatro millas, cada que vez que siento que el mundo se me acaba. Estaba construyendo un castillo de arena

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