No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es ser incesantemente niños. No dejar saber lo que sucede en nuestro tiempo es ser intensamente irresponsables con las futuras generaciones. Un espí­ritu histórico no puede tener dudas de que ha llegado el tiempo de la resurrección de nuestro pasado, de la afirmación del presente y la esperanza del futuro. Esto es parte de ello…

Serenatas

Serenatas

Se empleaban otras formas de notificarle a la señorita tu sentir. Es una pena que, la costumbre de dar serenatas, ya está casi perdida. Yo considero que era el medio más hermoso de expresar el amor.

Los enamorados escogían canciones cuyas letras confesaran su sentir. Buscaban un cantante y músicos con sus instrumentos. A cualquier hora de la noche se dirigían a casa de la amada. Le cantaban varias canciones en la puerta de su casa, en el balcón o en la ventana. Luego seguían dándole serenatas a las otras amadas del grupo.

La señorita, al oír la serenata, despertaba sorprendida, tratando de adivinar quién se la estaba llevando. Espiaba detrás de la ventana, para no ser vista, ya que ella tenía que descifrar quién se la llevaba solamente por la canción. Habían otras más humildes, con tan solo, una guitarra y un cantante. En los tiempos de mi abuela y los míos, todos en la casa se levantaban e invitaban a los músicos a entrar. Los obsequiaban con bebida y dulce. En algunas ocasiones le daban de comer serenata, comida típica de P.R. que consta de bacalao en ensalada con verduras hervidas.

Muchas mujeres sueñan con ser despertadas con una hermosa canción de la boca de su amado, el balcón, la noche y otros factores que se consideran románticos hacen de esta costumbre una de las favoritas por los enamorados a nivel mundial.

Las serenatas nacieron en Europa en el siglo XVIII, cuando la aristocracia pedía a compositores de la época como Mozart, Beethoven o Debussy, ¡cuanta elegancia! componer algunas piezas para amenizar bodas reuniones o alguna velada con los amigos, nada que ver con el ‘payaso de rodeo’ o no rompas más’ de ahora.

El origen de la palabra proviene del latín ‘serenus’ que significa sereno, limpio o reposado, de ahí que se realicen al anochecer o en los límites de la madrugada y algo muy importante tiene que ser al aire libre.

Tiempo después llegó a España con las rondallas o tunas, que se caracterizaban por portar en su vestimenta listones bordados que se le regalaban a la amante. Después, la tradición se trasladó a Venezuela, Perú, Argentina, México y Puerto Rico.

Las serenatas ganaron popularidad por su presencia en el cine mexicano, en películas como ‘Serenata en México’ (1956) donde Luis Aguilar le canta una a Rosita Quintana.

Hoy en día el ritual ha cambiado mucho. Ya no sólo se ofrece cuando uno está muy enamorado, sino despechado y herido. Es más común ‘llevar serenata’ a la madre, abuela, al enfermo, la virgen, etc.

El lugar también ha evolucionado, ya no es necesariamente un balcón, con buena ventana, en estos tiempos si eres creativo puedes dar serenata en un bar, auto, y hasta por Skype.

El objetivo de las serenatas era sorprender a la mujer amada y cuando ella encendía la luz, era la señal de que la serenata le había encantado.

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Publicación autorizada por el Administrador; Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Filito, Filito at Large, Diccionario de la Lengua Mechada, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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